¿Podremos Salvarnos de nosotros mismos?



English version:  CAN WE SAVE US FROM OURSELVES? 

Esta semana, muchas personas han escrito sobre la causa de justicia social representada por el Reverendo Martin Luther King, Jr. Es bueno recordar la importancia y la necesidad de que aún debemos vencer el odio y las diferentes formas de prejuicio. Además, hay marchas pro-vida, discursos y manifestaciones en todo el país, a pesar de las bajas temperaturas en algunas ciudades. No piense que Dios no nota tal sacrificio. Estos sacrificios son más significativos para él que los “holocaustos”.

A medida que avanzamos, es importante mirar hacia atrás. El que no mira hacia atrás para ver dónde ha estado y el progreso que ha hecho, no tiene idea de qué tan lejos llegar y cuánto más debe hacer. El problema provida es uno de los que debe examinarse en el contexto de una tradición de derechos humanos bien establecida.

Esta semana no es una protesta política contra el aborto, contra el racismo, contra la eutanasia o cualquier otra violación. Si reducimos nuestro lenguaje, nuestra actividad y limitamos todos nuestros recursos para derrocar el aborto y las leyes de eutanasia, existe la posibilidad de que esas leyes nos acompañen por mucho tiempo y puedan afectar muchas más vidas.

Debemos educar a otros. Hay quienes para quien el racismo, el aborto, la eutanasia, la trata de personas y otros crímenes atroces sean “guerras de la cultura católica” o “guerras culturales negras” o cualquier otra guerra cultural que podamos imaginar. Nuestro principal deber moral es ayudar a hombres y mujeres de todas las edades, todas las religiones, todos los grupos étnicos, todos los ámbitos de la vida y cualquier preferencia sexual a abrazar el DERECHO A LA VIDA, no crear más divisiones y más guerras. El derecho a la vida comienza con el derecho a nacer. Pero no debemos sentirnos cómodos porque la cantidad de abortos está disminuyendo mientras que la cantidad de personas mayores, enfermas y discapacitadas que están siendo sometidas a eutanasia está aumentando.

No podemos sentirnos demasiado cómodos con la idea de que personas de color, caucásicas y personas de diversas culturas puedan coexistir en cualquier comunidad. Eso es solo una ilusión. El hombre viene al mundo para más que convivir con otros hombres. El hombre viene al mundo a vivir. Somos el resultado de un principio natural básico llamado “generatividad”, del término “génesis”. Cuando interferimos con el nacimiento, la vida y la muerte, en lugar de seguir las leyes incorporadas en la naturaleza, nos encontramos haciendo lo antinatural. Negar a alguien el derecho de nacer y otorgarle a alguien el derecho de tomar la vida de otra persona o ayudar a otra a quitarse la vida, es un intento irracional de parte de la humanidad que pretende dominar la naturaleza.

Si bien es cierto que no somos bestias del campo que viven y cazan por instinto, somos criaturas de la Tierra. Si ese no fuera el caso, no estaríamos tan agobiados por la ansiedad sobre el medio ambiente y el futuro del ecosistema. Estos son importantes para nosotros ¿Por qué? Consciente o inconscientemente, reconocemos que somos parte del mundo natural y que el mundo natural es necesario para el desarrollo individual y comunitario.

En algún nivel, sabemos que somos seres naturales; entonces, luchamos para preservar el medio ambiente que necesitamos para prosperar. Negarle a un ser humano el derecho a nacer, el derecho a agua y alimentación, en lugar de cuidar del otro hasta que muera sin que nosotros los empujemos por un precipicio, es suponer que tenemos dominio absoluto sobre la misma naturaleza de la cual formamos parte.

Somos parte de la humanidad o somos dueños de la humanidad. La mano no tiene derecho a despedir al pulmón. Tampoco el oído tiene el derecho de despedir al pie. Cada uno es parte de un ser. El hombre o la mujer que autoriza el asesinato del niño, los enfermos, ancianos y discapacitados o que lleva a cabo tal acto, se ha puesto a sí misma por encima de la humanidad.

Un hombre o una mujer que gasta energía en el “derecho a terminar con la vida” en el útero o años después del nacimiento, pretended que ya no comparte la naturaleza humana. Esa persona se ha engañado a sí mismo y a los demás. Muchos creen que aquel que puede terminar una vida o sabotear un nacimiento es una persona poderosa. La verdad es muy diferente. Tal persona es un cobarde que le teme a la humanidad.  Dicho miedo los lleva a buscar dominio y el “derecho” a la intervención sobre quién nace, quién vive y cuándo otros mueren.

Los esfuerzos combinados del Dr. King y el movimiento Pro-vida tienen un solo objetivo y un solo fin: salvarnos de nosotros mismos.

 

Published in: on January 22, 2018 at 11:39 AM  Comments (1)  

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