El Evangelio de Vida Trata de La Obra de Dios Entre Nosotros


 El Testimonio del un Hermano y la Respuesta de su Superior

Asignamos al hermano Bernardo D’Carmine al Colegio Universitario de Broward, porque la población estudiantil está compuesta por individuos cuyas vidas han sido complejas y con muchos retos. Necesitan más que educación académica. Necesitan ver a alguien viviendo las Buenas Nuevas (Evangelio) de que la vida vale cada esfuerzo que hacemos cada mañana cuando nos levantamos de la cama.

El hermano Bernardo es un hermano estudiante que posee títulos avanzados en ciencias e ingeniería. Es miembro de la Orden de Ingenieros, una hermandad de ingenieros comprometidos con el servicio a la comunidad (en lugar de trabajar por salarios de seis cifras) que supervisa las mejores prácticas y prácticas éticas en todos los campos de la ingeniería.

El Hno. Bernardo también está trabajando en dos licenciaturas, teología de la espiritualidad cristiana y educación para adultos. Le faltan algunos créditos para terminar la Licencia de Educación.

Para aquellos que no lo saben, el hermano solo tiene 28 años, nacido en La Habana, de madre cubana y padre italiano. Su familia emigró de Cuba cuando era un niño, y él creció en la Provincia de Roma con sus padres y otros parientes italianos.

El Hno. Bernardo habla cinco idiomas con fluidez. Publicó dos trabajos académicos antes de cumplir 18 años. En 2006, a la edad de 17 años, publicó un libro en español, “Desde Los Números a la Computadora”, un proyecto de investigación sobre la relación cognitiva entre la inteligencia matemática y la tecnología. En 2007, a la edad de 18 años, publicó un libro de antropología en italiano, “Arkeopolis Numero 0.” En 2008, a la edad de 19 años, publicó su tercer libro, “Notas de un estudiante sobre programación,” esta vez en inglés. Comparte sus notas en programación, con un enfoque en seguridad y protección.

Finalmente, en 2016, escribió el borrador de un nuevo libro del hermano Jay, “Un abordaje franciscano a Evangelium Vitae” (encíclica del Papa San Juan Pablo 2do, una colección de más de 1,000 artículos y ensayos escritos y publicados por el hermano Jay en los Estados Unidos, Europa y Suramérica. Está escrito en español e inglés. Los hermanos Jay y Bernardo esperan completar este importante trabajo a fines del 2018. Si el tiempo lo permite, puede seguir una traducción en Creole Haitiano.

Los Franciscanos por la Vida no son diáconos ni sacerdotes. Somos una comunidad emergente de hombres sencillos que prometemos vivir de acuerdo con la Regla de San Francisco de Asís. Nuestra meta más alta es seguir la guía que la Inmaculada les dio a los servidores en la boda de Caná, “Hagan lo que él les diga.” La obediencia es una forma de vida para nosotros. Hacemos voto de pobreza y no poseemos nada como individuos. Como comunidad, poseemos solo lo que se necesita para una vida saludable y el ministerio. Los hermanos regulares prometen vivir en castidad célibe hasta la muerte, y proclamar el Evangelio de Vida por medio de comunicación social, educación y servicio a quienes el mundo ignora con frecuencia.

Vivimos en pequeñas casas comunitarias en medio de la clase trabajadora, como lo hicieron los primeros franciscanos que vivieron y trabajaron en los campos junto a los campesinos de la época. No administramos escuelas secundarias o universidades. Tampoco administramos hospitales. Nuestra participación en el ministerio parroquial se limita a la educación religiosa de niños y adultos. No aceptamos puestos administrativos en parroquias y otras organizaciones eclesiásticas. Nuestra vocación es ser el más insignificante y hacer lo máximo que podamos por la salvación de las almas.

Actualmente, hay siete hermanos. Dos están trabajando en en Proyecto José con Respeto a La Vida Miami, un programa de formación para futuros padres. El superior de la comunidad es también el Director Arquidiocesano del Proyecto José. Otro de nuestros hermanos es enfermero graduado que ha prestado servicios en centros de cuidados paliativos, atendiendo a pacientes y brindando apoyo espiritual a sus familiares y amigos. También pasó más de cinco años brindando servicios de apoyo a un joven con severas discapacidades neurológicas, incluso pasando la noche con él en el hospital para que su madre pudiera dormir unas horas.

¿Mi conclusión? No necesitamos ser una gran orden religiosa o dirigir grandes parroquias, escuelas, colegios u hospitales para predicar el Evangelio de Vida que se encarnó en el vientre de la Inmaculada.

Published in: on December 16, 2017 at 2:52 PM  Leave a Comment  

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